Empieza por objetivos y tareas reales
Define qué debe conseguir la web para el negocio y para el usuario. En una página de servicios puede ser entender la oferta, confiar y contactar. En ecommerce, encontrar, comparar y comprar. En un portal, completar una operación con datos correctos. Una auditoría sin tareas termina en una lista de preferencias visuales.
Selecciona entre tres y siete recorridos prioritarios. Describe inicio, resultado y condiciones: una persona llega desde Google a un servicio, compara alcance y solicita presupuesto; un cliente móvil recupera una factura; un empleado corrige un pedido. Incluye tareas de recuperación, no solo el camino feliz.
Reúne evidencia disponible: analítica, búsquedas internas, grabaciones consentidas, tickets, formularios abandonados, tiempos y comentarios comerciales. La falta de datos no impide revisar, pero distingue observación, hipótesis y problema confirmado.
Revisión heurística pantalla por pantalla
Comprueba si cada pantalla comunica dónde estás, qué ha ocurrido y cuál es el siguiente paso. El sistema debe mostrar estado al cargar, guardar, enviar o fallar. Una animación sin confirmación no sustituye un mensaje. Las acciones destructivas necesitan prevención o recuperación proporcional.
Revisa consistencia de nombres, controles y comportamiento. Si «Proyecto» significa una cosa en el menú y otra en el formulario, el usuario aprende dos modelos. Usa controles familiares: checkbox para varias opciones, radio para una, interruptor para estado inmediato y botón para comando.
Reduce memoria. Muestra requisitos junto al campo, opciones relevantes cerca de la decisión y contexto cuando se vuelve a una tarea. Evita pedir datos que el sistema ya conoce. Los valores predeterminados deben ser seguros y visibles, no una forma de empujar decisiones.
Estados que suelen olvidarse
Revisa carga, vacío, sin resultados, error, permisos insuficientes, conexión lenta, contenido largo y datos incompletos. Un diseño puede verse perfecto con la maqueta y romperse cuando un nombre ocupa tres líneas o una tabla no tiene registros.
Contenido, jerarquía y navegación
Cada página necesita un propósito evidente. El H1 debe describirlo; la introducción aclara para quién es y qué puede hacer. Los encabezados permiten explorar, pero no se eligen por tamaño: representan la jerarquía. Los botones usan verbos concretos como «Solicitar presupuesto» o «Guardar borrador».
La navegación principal debe reflejar decisiones del usuario, no departamentos internos. Comprueba que se puede volver, que la opción activa es visible y que las páginas importantes no dependen de un carrusel. Migas de pan ayudan en jerarquías profundas, pero no corrigen una arquitectura confusa.
Evalúa densidad. Una portada puede presentar opciones; una herramienta operativa necesita información compacta. Evita tarjetas dentro de tarjetas y adornos que compitan con datos. El espacio es útil cuando separa grupos, no cuando obliga a recorrer pantallas vacías.
Auditoría móvil de verdad
No reduzcas el escritorio. Decide qué necesita una persona con menos ancho, quizá una mano y una conexión peor. Prueba los recorridos en anchos pequeños, teclado abierto, orientación y zoom. Comprueba que navegación, modales, tablas y elementos fijos no bloquean contenido.
Las áreas táctiles deben ser suficientemente grandes y estar separadas. Un icono necesita nombre accesible y, cuando no es conocido, etiqueta o ayuda. Evita interacciones que dependan de hover. Mantén la acción principal alcanzable sin cubrir campos o mensajes.
Reserva dimensiones para imágenes y contenido asíncrono para evitar saltos. Carga primero lo visible y difiere lo secundario. El rendimiento forma parte de UX: una interfaz clara que tarda veinte segundos en mostrar la información principal no es usable.
Formularios, errores y conversión
Pide solo datos necesarios para el siguiente paso. Agrupa campos, conserva valores cuando hay error y utiliza tipos de entrada adecuados. Las etiquetas deben permanecer visibles; el placeholder es un ejemplo, no la etiqueta. Explica formato antes del fallo cuando es restrictivo.
Valida en el momento correcto. No marques un correo como inválido mientras la persona aún escribe. Al enviar, lleva el foco al resumen de errores y vincula cada mensaje con su campo. El texto debe explicar cómo corregir, no solo decir «algo salió mal».
En formularios largos, muestra progreso real, permite guardar cuando tiene sentido y no sorprendas con requisitos finales. Revisa la confirmación: el usuario necesita saber si se recibió, qué ocurrirá y cuándo. Para contacto, ofrece un canal alternativo sin duplicar una docena de llamadas a la acción.
Accesibilidad como criterio de calidad
Revisa estructura semántica, orden de encabezados, regiones, nombre de controles, texto alternativo, contraste, foco visible y navegación por teclado. Abre menús, diálogos y acordeones sin ratón. El foco no debe quedar detrás de un modal ni desaparecer al cerrarlo.
Aumenta el zoom al 200 % y comprueba que no se pierde contenido o función. No transmitas información solo con color. Los mensajes dinámicos importantes deben anunciarse cuando corresponda. Los vídeos necesitan alternativas y el movimiento debe respetar preferencias de reducción.
Las herramientas automáticas detectan una parte. Combínalas con teclado, lector de pantalla y revisión humana. WCAG 2.2 ofrece criterios verificables; el objetivo práctico es que más personas completen las mismas tareas con dignidad y sin depender de precisión motora o visión perfecta.
Analítica y pruebas con usuarios
La analítica muestra dónde, no siempre por qué. Define eventos para tareas clave: búsqueda, filtro, inicio de formulario, error, envío, abandono y recuperación. No midas cada clic sin propósito. Segmenta por dispositivo, origen y tipo de usuario para no ocultar problemas.
Una prueba moderada puede usar cinco participantes por perfil para descubrir fricciones cualitativas, aunque el número depende de diversidad y riesgo. Da una tarea, no instrucciones de interfaz. Observa lenguaje, dudas, retrocesos y errores. No ayudes demasiado pronto; pregunta qué esperaba encontrar.
Evita convertir opiniones en votación. Si un usuario pide un botón, investiga la necesidad. Quizá falta visibilidad, feedback o un atajo. Contrasta hallazgos con datos y repite después del cambio.
Convierte hallazgos en una hoja de ruta
Registra cada hallazgo con evidencia, tarea afectada, frecuencia, impacto y recomendación. Una escala sencilla puede combinar gravedad y esfuerzo. Corrige primero bloqueos de compra, errores de datos, problemas de accesibilidad críticos y patrones repetidos; después optimiza detalles.
No entregues una lista de cien capturas sin contexto. Agrupa causas: arquitectura, contenido, componente, rendimiento o proceso. Propón una mejora comprobable y una métrica. Algunas correcciones necesitan prototipo; otras pueden entrar directamente en desarrollo.
Repite la auditoría sobre recorridos prioritarios después de cada cambio relevante. Luvalia realiza diseño y auditoría UX/UI combinando análisis, prototipos, accesibilidad y pruebas para que el rediseño responda a problemas observables.
Fuentes consultadas
Referencias oficiales y primarias utilizadas para contrastar esta guía:
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